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viernes, 12 de septiembre de 2014

Fuego

Era un juego mental, una obsesión, un deber, una necesidad. Eras tú. Después de todo habías conseguido que tus dudas a cerca de un nosotros también las tuviera yo. Y es que te quería, te necesitaba, pero eras como el fuego, si me acerco demasiado me quemo, me hago daño.
Lo único que podía hacer era echarme a tus brazos sin caer a tus pies, y eso, eso era lo más difícil de todo. Se que una vez que empiece no podré parar, ya no habrá salida. Soy débil, no puedo luchar contra mi misma.

Creo que me estoy volviendo loca, no se si por amor, o por ti, sea lo que sea que siento por ti, pero alguien cuerdo no se echa a una hoguera sabiendo que acabará abrasado, y menos alguien que le teme tanto al fuego como yo, solo por su simple deseo de sentir esa llama en su piel, es absurdo, de locos. Tal vez el amor sea eso, una locura, tal vez todos los enamorados estemos locos.